El ejercicio físico y las actividades deportivas tienen efectos médicos y psicosociales positivos en niños, niñas y adolescentes, como el aumento de la autoestima, la socialización y la mejora de la salud general. A nivel físico, contribuyen a mejorar la capacidad cardiorrespiratoria, aumentar la fuerza muscular y mejorar las funciones motoras y la movilidad, entre otros beneficios.
Actualmente, y de forma progresiva, las instituciones sanitarias apuestan por programas de prehabilitación y actividad física que favorezcan una mejor recuperación de los pacientes, especialmente en aquellos que presentan enfermedades crónicas y complejas.
Desde Sant Pau, se ha diseñado este gimnasio exterior a través de múltiples dinámicas de grupo y entrevistas en profundidad con pacientes, familiares y profesionales del centro. De este modo, la conceptualización del espacio está alineada en todo momento con las necesidades reales de sus usuarios y profesionales, convirtiéndolo no solo en una zona que fomente la práctica de ejercicio físico, sino también en un espacio que incorpora un componente lúdico para favorecer una mayor adherencia de los niños y niñas al deporte. Este factor tiene un gran impacto en su bienestar durante los ingresos hospitalarios.